«Vigo, a explosión dos ’80», de Víctor de las Heras: a crónica fotográfica dunha década, en Ultrasónica

19 Marzo 2012

Álbums,Crónica,Fotografía

A webzine Ultrasónica publica unha información sobre Vigo. A explosión dos ´80, de Víctor de las Heras, así como sobre Vigo a 80 revolucións por minuto, de Emilio Alonso.

 

En el momento de escribir estas líneas, un libro sobre la movida de los 80 en Vigo (Vigo a 80 revolucións por minuto), comentado hace bien poco en Ruta 66, es el más vendido en Galicia. Casi al mismo tiempo se editó este Vigo, a explosión dos ’80, que bien se puede considerar su hermano, su complemento.

Si en el otro volumen su autor, Emilio Alonso, recreaba con palabras aquella época de aparente esplendor musical (sí, había creatividad, pero los conciertos se podían contar con los dedos de una mano), en este es la imagen la que toma el protagonismo. Víctor de las Heras, tras dedicarse a la hostelería en Ibiza, vuelve a Vigo en 1982 y empieza a retratar todo aquello que se mueve en su ciudad.

Eran tiempos de reconversión naval y movilizaciones. La foto de “Sandokán”, un conocido obrero del metal, enfrentándose desarmado a la policía sea, tal vez, el mejor retrato de la época. Aquella crónica política y social y las fotografías relacionadas con la explosión rock se reparten a partes iguales: los inicios de Siniestro Total, Os Resentidos, Los Buzos, Bromea o qué? o aquella extraña hermandad que llamaron “Madrid se escribe con V de Vigo” quedan aquí inmortalizados fielmente para la posteridad.

Vigo, historia recente: autoestima e memoria da cidade

3 Febreiro 2012

Álbums,Críticas,Crónica,Fotografía

O panorama de repaso de novidades de Dolores Vilavedra aborda Vigo, na súa historia recente, referíndose aos libros Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso e Vigo. A explosión dos ´80, de Víctor de las Heras.

 

Vigo segue a ser fonte de inspiración de novas interpretacións da nosa historia recente, e é boa cousa, tan necesitados como andamos de erguer a autoestima, que descubramos na nosa memoria que somos algo máis que o cemiterio do león de Vilalba. Se Emilio Alonso en Vigo a 80 revolucións por minuto dá argumentos que amosan o protagonismo da cidade na incorporación de Galicia ao discurso da posmodernidade, o libro de fotos Vigo, a explosión dos 80 de Víctor de las Heras revélanos outras caras desa década, como a proletaria ou a futboleira, se cadra menos epatantes pero imprescindibles para completar a imaxe dunha urbe convulsa que ás veces se asemellaba a Beirut (e róubolle a feliz imaxe a Fran Alonso).

Emilio Alonso e Víctor de las Heras asinan exemplares dos seus libros en El Corte Inglés de Vigo

28 Decembro 2011

Asinatura,Autores,Crónica,Fotografía,Música

O xoves, 29 de decembro, a partir das 18:30 horas en El Corte Inglés de Vigo, Emilio Alonso asinará exemplares do seu libro Vigo a 80 revolucións por minuto e Víctor de las Heras de Vigo, a explosión dos 80.

A crónica fotográfica dun Vigo convulso: creatividade, movida e reconversión naval. «Vigo. A explosión dos ’80», de Víctor de las Heras

20 Decembro 2011

Crónica,Fotografía,Reportaxes

Antonino García publica en El Mundo unha reportaxe titulada «Vigo y sus movidas»que se centra no libro Vigo. A explosión dos ’80, de Víctor de las Heras.

 

FOTOGRAFÍA | En la época de la reconversión naval

Vigo y sus movidas

  • Repaso fotográfico de Víctor de las Heras a la ‘creatividad’ de los años 80
  • Golpes Bajos, Siniestro Total, Cicciolina y la conflictiva reconversión naval
  • Un libro con 334 imágenes de actividad musical, movilizaciones y reporterismo
  • ‘Todo el mundo quería ser artista, fue muy buena época para los fotógrafos’

Antonino García | Vigo

“Vigo se escribe con ‘M’ de Madrid y Madrid con ‘V’ de Vigo”, rezaba el famoso lema que en 1986 fusionaba ambos nombres y pretendía hermanar los emergentes movimientos culturales que se respiraban en ambas ciudades. Era la década de los 80 y las calles viguesas respiraban una actividad frenética, las batallas campales enfrentaban a trabajadores del sector naval con la policía y dejaban paso durante la noche a una efervescencia de grupos que pronto saltaron a la fama.

Golpes Bajos, Siniestro Total, Aerolíneas Federales, Os Resentidos, Semen Up o Bromea o Qué? fueron algunos de los más conocidos, pero otros muchos que no alcanzaron tanta repercusión nacieron en la época creativa más fértil que se vivió tras la dictadura. “Todo el mundo quería ser artista. La reconversión naval era portada en toda España, por la mañana había manifestaciones y por la noche, conciertos. Era un momento muy bueno para ser fotógrafo de prensa”, El sindicalista 'Sandokán', ante un policía.recuerda Víctor de las Heras (Vigo, 1953).

Iniciado en su gran pasión profesional en un tiempo “de cambios” en el que existía “cierta euforia por lo nuevo”, 30 años después ha visto la luz ‘Vigo, la explosión de los 80′ (Ediciones Xerais), una retrospectiva fotográfica en la que se muestra cómo era la ciudad a través del objetivo del fotógrafo vigués.

‘Cóctel de política, deporte, cultura y sociedad’

El sindicalista ‘Sandokán’, ante un policía.

Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense, Víctor de las Heras comenzó como reportero gráfico en revistas como ‘Informe Gallego’ o ‘Tiempo’ y de aquellos tiempos en los que “la fotografía era un oficio” han salido 334 imágenes que dan fe de la proyección que Vigo se ganó en aquella convulsa etapa.

“Fue todo un cóctel de política, deporte, cultura y sociedad”, explica el periodista Fernando Franco en el prólogo de la sección de Crónica (1983-1987). Dividida en tres partes bien diferenciadas, el autor dedica sus primeras páginas a reportajes e imágenes de actualidad. “Uno de mis primeros trabajos fue sobre una granja de desintoxicación. Me impresionó mucho, igual que la cárcel de Vigo. Tienen mucho de emocional porque Cicciolina, en descapotable. | V. H.compartí vivencias y quizás lo más importante era la experiencia vivida”, destaca De las Heras.

El primer alcalde socialista de la ciudad, Manuel Soto, es uno de los principales protagonistas. “Era muy fácil, muy expresivo y con muchos gestos”, afirma el fotógrafo. Entre las reliquias se puede encontrar a un jovencísimo dirigente socialista Carlos Príncipe dando un fuerte abrazo al ‘popular’ Carlos Mantilla, pero también las fiestas de ascenso del Celta a Primera (1985 y 1987) o la última nevada en Vigo (1987).

Cicciolina, en descapotable. | V. H.

Actriz porno y diputada

El paso por la ciudad de famosos como Felipe González, Camilo José Cela o Enrique Tierno Galván también copan parte de un libro en el que destaca la convulsión que vivió la ciudad con la llegada de Cicciolina, actriz porno y diputada italiana. Su recorrido en descapotable mostrando sus pechos quedó grabado en el subconsciente de muchos vigueses.

Las movilizaciones laborales ocupan otra sección destacada y en ella Víctor de las Heras recuerda con cariño a Antonio Sangabriel, el mítico líder sindicalista que por su aspecto era apodado ‘Sandokan’. “Lo invitamos a la presentación del libro y tengo con él mucha amistad y cercanía por todo lo que vivimos en aquellos enfrentamientos”, señala el fotógrafo.

Y como colofón, un rosario de actuaciones musicales. En el auditorio de Castrelos o en salas como ‘Kremlin’ o ‘El Manco’, donde nacieron los grupos más famosos. “Quizás a quien más disfruté fotografiando fue a Germán Coppini (vocalista de Golpes Bajos), no solo por su estética, sino también porque te ponía las cosas fáciles y te daba buenas fotos”, rememora.

Antonino García

 

Vigo, cidade mítica, nas fotografías e textos de «Vigo, a explosión dos 80», de Víctor de las Heras

15 Decembro 2011

Álbums,Críticas,Fotografía

Lucía Seoane publica no suplemento Faro da Cultura, de Faro de Vigo, unha recensión crítica sobre o libro Vigo. A explosión dos ’80, de Víctor de las Heras.

Vigo mítica

Tempos movidos

Para as, e os, que naquela época ou ben eramos aínda demasiado novas/novos ou ben tiñamos residencia noutros lugares, os aconteceres da cidade deVigo durante os anos 80 do pasado século veñen adquirir un carácter dobremente mítico. Dunha banda, porque escoitabamos as noticias procedentes de alí envoltas nunha especie de brétema máxica, de abraiante escintilación de luces –e de músicas!– afastadas, a faiscaren na distancia. Doutra parte, porque, co avanar das décadas e logo de escoitar os relatos daqueles que si protagonizaron aquel tempo, semellante sensación de realidade conturbada desenvólvese máis poderosa. De aí, en consecuencia, que xurdan moitas preguntas: quen, como, cando… motivou, propiciou, espallou aquela explosión dos 80? Cal foi o papel que lle coubo a persoas, grupos, institucións…? Cales eran os obxectivos, se os había, que pretenderon? En suma: que foi o que pasou realmente? Que legado permanece nestes nosos días de agora?

Quizais unha das mellores maneiras de tentar dar unha resposta a todo anterior estea en contemplar –ou repasar, segundo os casos– as fotografías de Víctor De Las Heras e mais os textos de Fernando Franco que se nos ofrecen neste volume senlleiro que vén de editar Xerais. Sen dúbida,u nha instanténa –moitas instantáneas– para a nosa historia.

Lucía Seoane

Os días dunha axitada Movida. Reportaxe de Teresa Cuíñas a partir dos libros «Vigo. A explosión dos ’80» e «Vigo a 80 revolucións por minuto»

12 Decembro 2011

Crónica,Fotografía,Reportaxes,Xornalismo

A xornalista Teresa Cuíñas publica en El País unha reportaxe titulada «Todas las movidas de Vigo» centrada nos dous libros que publicou Xerais recentemente: Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso e Vigo. A explosión dos ´80, de Víctor de las Heras.

 

Todas las movidas de Vigo

El fotógrafo Víctor de las Heras recopila 300 instantáneas de la ciudad en la década de los ochenta

Una de las fotos más famosas de la historia reciente de la ciudad tuvo una gestación muy sencilla. Los fotógrafos estaban reunidos en el aeropuerto de Peinador esperando la llegada de la estrella italiana del porno Cicciolina, invitada por el dueño de un local de alterne para celebrar el quinto aniversario de su, por aquel entonces, boyante negocio. Entre ellos, Víctor de las Heras, corresponsal de Tiempo y colaborador de revistas locales como El Pope e Informe Gallego. El joven fotógrafo le sugirió al empresario que la actriz hiciese el recorrido hasta el centro de Vigo en un descapotable, para facilitar el trabajo de los reporteros. Y pasó lo que era previsible. Ahí están las instantáneas de Ilona Staller paseándose orgullosa con sus pechos al aire para regocijo general, perseguida por una nube de caras sonrientes y una caravana de coches.

Muchos vigueses todavía hoy se echan a reír cuando rememoran aquella bizarra procesión de 1987, ahora incluida en el libro Vigo, a explosión dos 80 (Xerais), que reúne más de 300 fotografías de De las Heras (Vigo, 1953). “Aquello sería impensable hoy en día”, reconoce. “En ciertos aspectos vamos para atrás y la censura que hay en este momento creo que es peor que la otra, la que íbamos trapicheando”. Después de estudiar Publicidad y Periodismo en Madrid, De Las Heras regresó a Vigo en los primeros años del posfranquismo. Comenzaban los ochenta y se vio con una cámara a su lado de la mañana a la noche, retratándolo todo. “La calle fue mi facultad”, reconoce. “Cumplía con los encargos de los medios y hacía fotos de lo que a mí me llamaba la atención, como las primeras comunidades terapéuticas y la cárcel de Vigo”.

Eran los años de la Movida y al fotógrafo le pilló en medio. El voluminoso capítulo, que ocupa casi la mitad del libro, dedicado a aquella efervescencia musical, cultural y estética dan testimonio de que De las Heras no se perdía una. “Las salidas nocturnas solo eran de fin de semana, en contra de lo que la gente se piensa. De lunes a viernes por la calle no había una rata después de las diez de la noche y apenas un puñado de cafeterías”. Tal intensidad de sábado noche provocó un frenesí en la ciudad que el periodista Fernando Franco describe en uno de los textos del libro: “Por el día, en la ciudad estaba la sede de la operación que ponía Galicia de moda revitalizando el sector textil e inyectándole la nueva fibra del valor añadido. Por la noche, Vigo era una ciudad rayada, atropellada, cachonda y canalla, con una producción intensa de bandas, la mayoría de vida efímera. Una explosión de pelambreras y vestimentas con la música como expresión catártica”.

“La Movida fue sexo, drogas y poco rock and roll”, dice De las Heras, a quien los efluvios pop de aquel sonido siempre le supieron a poco. Sin nostalgias ni mitomanías, le atribuye algunos méritos: “Lo más positivo fue la revolución individual que propició: quien quiso fue algo, músico o artista. Eso se proyectó hacia fuera y a partir de entonces, de ser considerados unos provincianos pasamos a convertirnos en referente cultural”. No solo en garitos como Kremlin o El Manco se refugiaban aquellos modernos. La Movida también estaba en las corbatas y camisas del alcalde Manoel Soto, vestido de Gene Cabaleiro, y se subió al escenario del Parque de Castrelos, donde tocaron Bromea o Qué?, Os Resentidos y Golpes Bajos. Incluso llegó a pisar la hierba de Balaídos. Siniestro Total actuó en el Estadio Municipal en el cierre de la temporada 84-85, para celebrar el ascenso del Celta a la Primera División, y toda la grada acabó coreando los himnos de la banda.

“Por una parte, veníamos de una época muy negra, de la dictadura, y la victoria socialista del 82 creó cierto clima de euforia que propició una explosión de color. La otra cara de la moneda, la reconversión naval y el paro, hicieron que la gente tomase la calle”, reflexiona el periodista Emilio Alonso, autor de la primera crónica acerca de la Movida, Vigo a 80 revolucións por minuto (Xerais), que fue presentado el pasado domingo junto a De las Heras en la feria Culturgal de Pontevedra.

En 1984 y con todos los astilleros en situación de inactividad, la comarca registró niveles de paro por encima del 33%. Lo cuentan las manifestaciones que retrató De las Heras, y que enseñan unas calles en las que no cabía un alfiler más. Las cargas policiales, los líderes sindicales, las pancartas reivindicativas sobre el ya desaparecido Scalextric, una estructura por la que la autopista llegaba hasta la Gran Vía… De entre todas, el fotógrafo escoge la mirada desafiante de Sandokán, un conocido obrero del metal: “Está plantado frente a un policía, desarmado y sin protección, y, sin embargo, su mirada es la de un vencedor”.

Teresa Cuíñas

«Vigo. A explosión dos 80», de Víctor de las Heras: unha crónica de cando Vigo vivía a movida pola noite e a reconversión industrial polo día

7 Decembro 2011

Álbums,Crónica,Fotografía

A Biblioteca NuevaOla80 publicou unha recensión sobre o libro  Vigo. A explosión dos ’80, de Víctor de las Heras.

Víctor de las Heras, “Vitín”, publica una crónica fotográfica de cuando Vigo sufría de día la reconversión industrial y por la noche disfrutaba.

El ‘Sector naval’, que cantaron Os Resentidos, no salía de las calles en los primeros años ochenta. La reconversión atacaba, una a una, todas las empresas de la ría, dejando a miles de parados en las calles y dando demasiado trabajo a los exgrises, que ya eran entonces marrones. Allí estaba Víctor de las Heras, Vitín, un fotógrafo que alternaba su presencia en las convulsas mañanas de los ochenta con las intensas noches, que bailaban al ritmo de Siniestro Total, Aerolíneas Federales y muchos otros.

Parte de aquellos trabajos se recogen ahora en el libro ‘Vigo, explosión dos ’80’ (Edicións Xerais). Entre 1983 y 1987, Vitín está en todas. En el ascenso del Real Club Celta, en las manifestaciones de los estudiantes contra Vitrasa, en el cuerpo a cuerpo con la policía, en los clubes nocturnos y en todos los cambios que estaba experimentado la sociedad viguesa.

Curiosamente, la publicación de esta memoria fotográfica de De las Heras coincide en el tiempo con la salida al mercado de Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso (Edicións Xerais). Este último libro, se centra más en los aspectos musicales de la década de los ochenta en Vigo, aunque contextualiza aquellas circunstancias culturales. También aporta fotos de Víctor de las Heras.

Os libros de Víctor de las Heras e Emilio Alonso centran o artigo de Manuel Bragado «Vigo a explosión dos 80»

5 Decembro 2011

Artigos literarios,Crónica,Fotografía

Manuel Bragado, director de Xerais, publica en Faro de Vigo un artigo de opinión centrado en Vigo a partir de dous libros publicados recentemente por Xerais: Vigo. A explosión dos ´80, de Víctor de las Heras e Vigo a 80 revolucións por minuto.

O 27 de decembro de 1981 o cine Salesianos, que rexía Salvador Penín, acolleu un dos concertos do Nadal Rock, organizados pola Concellaría de Cultura do Concello de Vigo, que rexía Francisco Santomé. Ao escenario subiron catro grupos: os portugueses Arte e Oficio, os madrileños Nacha Pop e dous vigueses, Trenvigo e Siniestro Total. O primeiro formado polo cantautor Bibiano Morón, que decidiu mudar de estilar e fichar aos membros do grupo Druída, Teo Cardalda, Pablo Novoa e Javier Martínez. O segundo, unha formación que se estreaba aquela noite formada polos membros de Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano, Alberto Torrado, Miguel Costas e Julián Hernández, ao que se engadía como cantante Germán Coppini. Para Emilio Alonso, responsable do programa de información cultural A Trincheira, de Radio Cadena Española en Vigo, aquel festival constituíu a epifanía do movemento cultural e social que se desenvolveu en Vigo ao longo da década dos 80, bautizado, quizais non do xeito máis afortunado, como “a movida”.
Dous libros recentes de Xerais, Vigo a 80 revolucións por minuto, do citado Emilio Alonso e Vigo a explosión dos ´80, do fotógrafo Víctor de las Heras, retratan dende perspectivas complementarias un fenómeno cultural e social, unha euforia creativa moderna, de interpretación complexa que tendo o seu eixo vertebrador na música (un centenar de grupos de pop-rock) desenvolveuse tamén noutras disciplinas das artes (poesía, teatro ou plástica), da moda, do comercio, da hostelería ou da comunicación. Unha axitación artística que se produciu probablemente máis de noite ca de día. Unha sorpresa que convertíu a unha cidade de tradición industrial e portuaria nun referente de modernidade capaz de atuar a aquel Madrid de “la movida” e de “la nueva ola” de Alaska do que fachendeaban o alcalde Enrique Tierno Galván e o presidente da comunidade Joaquín Leguina, políticos que chegaron a visitar ambos os dous a nosa cidade.
Aquel Vigo foi tamén o da reconversión naval, anos dunha durísima pelexa sindical para salvar o futuro de Ascón e logo de Vulcano, no que a cidade tirou todo o seu carácter revolcado e os metalúrxicos toda a súa afouteza para defender na rúa con impresionantes manifestacións (como se ve nas fotos de Víctor de las Heras) o carácter de cidade industrial e identidade obreira. Anos nos que as feministas saíron a rúa para pelexar polos dereitos da muller e polo aborto libre na Seguridade Social e as mobilizacións contra os verquidos nucleares na fosa atlántica e as manifestacións anti OTAN, diante do xiro atlantista de Felipe González, forxaron os alicerces do movemento pacifista, ecoloxista e de educación para a paz. Anos nos que os estudantes de BUP e COU dos institutos vigueses se mobilizaron de forma contundente, como se facía case todo naquel tempo, esixindo pases para o Vitrasa. Década na que a heroína e a aparición da sida comezou a facer estragos sobre unha xeración de mozos desencantada tras anos de mobilización antifranquista dos seus maiores e de expectativas non satisfeitas no proceso de Transición e Reforma Política.
Os oitenta foron, tamén, os do “compañeiro” Manoel Soto como alcalde, gobernando en fráxil minoría, nalgún caso co apoio daquela elegante Esquerda Galega de Camilo Nogueira, sempre cun compromiso firme coa lingua galega e co protagonismo de Vigo no proceso de modernización iniciado pola Autonomía. Foi o tempo de maior protagonismo de Antonio Nieto Figueroa “Leri” na corporación, mais tamén dos seus campionatos de praias e dos seus “felices en Vigo”. Foron os da inauguración da ponte de Rande e da loita polo derrube do escalestri (a icona dos 80), os da colmatación urbana da aba do Castro cara ao Val do Fragoso e do polígono de Coia, convertido na sexta cidade de Galicia, sen contar apenas con servizos sociocomunitarios. Foi a década de dous ascensos a primeira do Celta e daquel mundial de Balaídos no que xogaron Italia, Polonia, Perú e Camerún. Tamén a da inauguración do Teatro e do Auditorio García Barbón da Caixa de Aforros (1984), a do primeiro Festival Internacional do Mundo Celta en Castrelos, a da apertura da Universidade Popular de Vigo na Escola de Artes e Oficios, a do Museo Laxeiro. Como tamén da publicación de Tintimán (a revista obxecto), do suplemento Pharo the Bego de “Faro”, da primeira concesión do Premio Xerais de Novela no Hotel Bahía ou do comezo da publicación de “Atlántico diario”.
Probablemente, aquela explosión dos 80, como ten sinalado o xornalista Fernando Franco, “aquel cóctel de política, deporte, cultura e sociedade”, contribuísen a conformar o Vigo que agora somos, esa cidade que, a pesar de crises brutais de emprego (como a que agora vivimos) e da febleza das súas élites económicas e políticas, non desiste no seu dinamismo e na súa vontade disruptiva.

Manuel Bragado

A movida e o Vigo dos 80 en fotografías: hoxe preséntase «Vigo, a explosión dos ’80», de Víctor de las Heras

1 Decembro 2011

Fotografía,Noticias,Presentacións,Xornalismo

A xornalista Ana Baena publicou no Atlántico unha reportaxe sobre Vigo. A explosión dos ’80, de Víctor de las Heras, que se presenta hoxe xoves 1 de decembro, ás 20:30 horas no Auditorio Municipal do Concello de Vigo, na Praza do Rei, e que contará coa presenza do ex alcade Manoel Soto, do sindicalista Antonio Sangabriel, do músico Nicolás Pastoriza, do xornalista Fernando Franco, e do director de Xerais Manuel Bragado.

 

Los 80, cuando todo era posible en Vigo con dos hombreras

Víctor de las Heras presenta su libro sobre los 80 en Vigo cuando se cumplen 25 años de “Madrid se escribe con V de Vigo”

La década de los 80 está demostrando que fue tanto o más importante que los dorados 60. O por lo menos en Vigo. Si hace unos días era el periodista musical Emilio Alonso quien presentaba “Vigo a 80 revoluciones por minuto”, esta semana le toca la vez al también periodista y fotógrafo, Víctor de las Heras.

Siniestro Total en Lepanto bajo el polémico “Scalextric”.Hablará sobre su libro “Vigo. A explosión dos 80”, mañana, a las 20.30 horas, en el auditorio municipal del Concello, acompañado por protagonistas del momento como el ex-alcalde Manoel Soto (“el de la Movida”), el músico Nicolás Pastoriza o Antonio Sangabriel, un sindicalista histórico del metal.

Su propuesta es un recorrido por la crónica social, las movilizaciones reivindicativas y la Movida de cuatro años (de 1983 a 1987), donde las hombreras eran sinónimo de modernidad. Cientos de imágenes, repartidas en 241 páginas. Fotografías que hablan por sí solas de una época que situó a esta ciudad en el mapa. Recogen las visitas de Miguel Ríos, Cicciolina, Stiv Bators, Alaska o recuperan a auténticas almas de la ciudad como el vendedor de periódicos Castro, el celtista Cordobés, la punk Amada o la incalificable Karina Falagán. Pero también hay escenas de las manifestaciones por la reconversión o la actividad nocturna de la Movida con grupos como Siniestro Total, Os Resentidos, Aerolíneas Federales o Moncho Mailos Sapoconchos.
“El criterio que primó en la selección de imágenes fue la calidad, aunque también alguna adquirió valor por el personaje”, afirmó De las Heras. De todas ellas, el autor elige la del trabajador que hace frente a un policía armado: “Es como un duelo, donde contra el Cicciolina, en 1987.escudo se defiende con la fuerza de la mirada”.
De aquel Vigo, el fotógrafo reconoce que “sigue el carácter proletario, pero en cuanto a la Movida ahora hay mucha mayor oferta”. Pese al cambio de los tiempos y al mayor rigidez en los códigos, no considera que ninguna de sus fotos pudiera ser censurada en la actualidad, incluyendo el striptease de Alberto Comesaña en Castrelos o la intromisión en los vestuarios del Celta, aunque reconoce que “ahora no sería políticamente correcto que Felipe González apareciese fumando como en la imagen de su visita a Vigo”.

Famosos, manifestantes, glamour, todo pasó por su objetivo, pero fue con el reportaje en Alborada para la desintoxicación donde sintió una mayor implicación: “Detrás de la cámara siempre hay una persona con sentimientos”. En el campo de la social, le resultó especialmente duro el paso por la cárcel y el caso del recluso más veterano: “Se vistió con su uniforme de la marina mercante para que lo retratase; estaba orgulloso; entre rejas era importante, le respetaban; pero cuando salió se convirtió en un marginado más”.

“Vitín” como es conocido por los amigos nació en Vigo en 1953. Se licenció en Ciencias de la Información. No descubrió el mundo del reportero gráfico hasta cumplir los 30. “Antes de ser fotógrafo, hacía fotos con la mente y recuerdo una imagen en Brasil, donde un negro se quedó dormido sobre una bicicleta de noche; esa es la instantánea que siempre quise hacer y por la que supuso el empujón final”. Lleva publicando fotos desde 1983.

Ana Baena

Presentación en Vigo de “Vigo. A explosión dos ’80” de Víctor de las Heras

28 Novembro 2011

Fóra_de_colección,Presentacións

O xoves, 1 de decembro, ás 20:30 horas, terá lugar, no Auditorio Municipal do Concello de Vigo, na Praza do Rei, a presentación do libro Vigo. A explosión dos ’80 de Víctor de las Heras con textos de Fernando Franco.

No acto, no participarán o ex alcade Manoel Soto, o sindicalista Antonio Sangabriel, o músico Nicolás Pastoriza, o xornalista Fernando Franco, o director de Xerais Manuel Bragado e o autor, haberá unha proxección de fotografías do libro acompañada dunha selección musical dos ’80.

Máis de 300 fotografías sobre a vida social, cultural e política dos axitados ’80 en Vigo

A movida resucita con «Vigo a 80 revolucións por minuto» de Emilio Alonso e «Vigo. A explosión dos 80», de Víctor de las Heras

Álbums,Crónica,Fotografía

Luís Pousa publicou en La Voz de Galicia unha crónica a partir da publicación dos libros Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso e Vigo. A explosión dos ´80, de Víctor de las Heras,

 

Los ochenta y su movida

TREINTA AÑOS DESPUÉS, DOS LIBROS DE XERAIS RESUCITAN EL ESPÍRITU DE LA ÉPOCA: «VIGO A 80 REVOLUCIÓNS POR MINUTO», DE EMILIO ALONSO, Y «A EXPLOSIÓN DOS 80», CON FOTOS DE VÍCTOR DE LAS HERAS. DOS PUERTAS QUE SE ABREN PARA UN HERMOSO (Y NOSTÁLGICO) VIAJE EN EL TIEMPO

La música que oíamos a los 14 años nos gusta de por vida no porque sea la mejor que escuchamos a lo largo de nuestra existencia, sino porque, sencillamente, esa música era la banda sonora de un fragmento de nuestra vida en el que éramos felices a tumba abierta. Por eso llevamos los ochenta incrustados en alguna recámara del cerebro. La Galicia de los ochenta no era el Manchester de The Smiths ni el Dublín de U2. Nin falta que fai, rezaba un lema de la época.

La movida, como cantaban Os Resentidos en Fai un sol de carallo, hizo que mucho yeyé usase gafas de sol de noche y de día. Incluso había lentes ahumadas dentro de los bares y pubs que, a fi n de cuentas, eran los epicentros de aquella forma lúdica e irreverente de entender la renovación cultural. Uno de aquellos locales estaba en Vigo y se llamaba nada menos que Kremlin. Todavía no se había desplomado el muro de Berlín. El sano e histórico pique entre Norte y Sur (ahora resucitado sobre el césped), en cuestión de movida musical no tuvo color. Goleó Vigo, cantera inagotable de bandas y solistas de eso que se llama, a vista de pájaro, rock. En aquella década A Coruña tuvo Radio Océano, un Noroeste Pop Rock memorable, la poesía de Lois Pereiro y el pub O Patacón. Al sur, todo arrancó en diciembre de 1981 con el concierto de Siniestro Total en el Cine Salesianos. Y ahí sigue Julián Hernández, al pie de la batería, treinta años después. Pero no todo se redujo a Siniestro. Coppini dejó la banda para fundar Golpes Bajos, exquisita formación siempre algo incomprendida. Otro cisma, el de Miguel Costas, derivó en Aerolíneas Federales.

Como la movida era una cosa muy de compartir, se inventó incluso un intercambio cultural con la capital bautizado Madrid se escribe con V de Vigo. Todos los alcaldes querían ser Tierno Galván. Eran los ochenta. Ya no volverán. Y ahora ni siquiera nos queda Portugal.

Luís Pousa

«Vigo a 80 revolucións por minuto» de Emilio Alonso: a movida viguesa a modo de crónica revolucionaria

21 Novembro 2011

Crónica,Noticias

O Diario de Pontevedra publicou unha información sobre Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso.

Emilio Alonso reconstrúe a movida viguesa dos 80 modo de crónica revolucionaria

O 27 de decembro de 1981, no cine Salesianos de Vigo, celebrouse o primeiro concerto de Siniestro Total, nun festival denominado ‘Nadal Rock’. ”Se quixesemos establecer un evento como ‘acto fundacional’ da movida poderiamos sinalar ese”, escribe Emilio Alonso en ‘Vigo a 80 revolucións por minuto’, unha crónica daqueles anos que vén de editar Xerais.

No libro inclúese ata unha fotografía dese concerto de Siniestro, cedida por Manolo Romón, na que se pode ver a uns rapaciños traxeados co telón do cine de fondo. Alonso repasa todo o que foi sucedendo a nivel cultural en Vigo dende ese intre ata o derradeiro concerto de Aerolíneas Federales en La Iguana, en 1992. Polo camiño vanse descubrindo acontecementos fundamentais do que se deu en chamar a ‘movida’ en Galicia (os concertos no Salesianos, a fundación da Asociación Colectiva de Músicos de Vigo, o papel dos pubs, os fancines e revistas) e vaise poñéndolles nomes e apelidos a personaxes fundamentais da época (de María Xosé Porteiro a Antón Reixa). Por riba de todos aparecen os denominados ‘cinco magníficos’, os grupos máis representativos do movemento: Siniestro Total, Golpes Bajos, Os Resentidos, Aerolíneas Federales e Semen Up.

PONTEVEDRA. Pontevedra xoga un papel secundario, pero interesante, na crónica de Emilio Alonso. Fálase da capital da provincia cando se identifica a orixe dalgúns dos seus protagonistas. É o caso do cantante Antonio Amblés e o guitarrista Antonio Rosales ‘Lápidas’, un alcume (que indica claramente que gaña os cartos traballando nunha marmorería), di Alonso.

Son, segundo explica o autor, (dous pontevedreses que pronto emigrarán a Vigo fuxindo das escuras perspectivas que lles ofrece a capital do Lérez). Fundan o grupo Sucursal Urbana.

Outro grupo pontevedrés, Mínima Expresión, protagoniza unha das anécdotas máis divertidas de ‘Vigo a ‘” revolucións por minuto’. A banda abriu un concerto no Ruralex cun tema chamado ‘Ni Vigo, ni Portugal, Pontevedra capital’. Alonso recolle a letra da canción *(Ni Vigo, ni Portugal, Pontevedra capital./ Yo no vivo en las Traviesas, /yo no conozco a Antón Reixa./ Yo no soy de Portugal,/ yo soy de la capital…), pero non explica como acabou a actuación.

FOTOS. Coincidindo coa saída á rúa do libro de Emilio Alonso, a editorial Xerais tamén publicou ‘Vigo, a explosión dos ’80, un álbum fotográfico de Víctor de las Heras, ‘Vitín’, o gran retratista da década en Vigo, que tamén inclúe algunhas imaxes en ‘Vigo a ‘” revolucións por minuto’.

O volume de De las Heras está dividido en catro apartados: ‘Crónica’, que fai un repaso á vida política e social viguesa; ‘Mobilizacións’, centrada nas manifestacións e episodios de enfrontamentos do sector naval; e ‘A movida’, que recompila as mellores imaxes do fotógrafo sobre os músicos e a actividade nocturna da década.

Os movidos anos 80 en Vigo: a crónica fotográfica de Víctor de las Heras en «Vigo, a explosión dos ’80»

Álbums,Fotografía,Reportaxes

La Voz de Galicia publicou unha información de Jorge Lamas sobre Vigo, a explosión dos ’80, de Víctor de las Heras.

Los movidos años ochenta

Víctor de las Heras publica una crónica fotográfica de cuando Vigo sufría de día la reconversión industrial y por la noche disfrutaba

El sector naval, que cantaron Os Resentidos, no salía de las calles en los primeros años ochenta. La reconversión atacaba, una a una, todas las empresas de la ría, dejando a miles de parados en las calles y dando demasiado trabajo a los exgrises, que ya eran entonces marrones. Allí estaba Víctor de las Heras, Vitín, un fotógrafo que alternaba su presencia en las convulsas mañanas de los ochenta con las intensas noches, que bailaban al ritmo de Siniestro Total, Aerolíneas Federales y muchos otros.

Parte de aquellos trabajos se recogen ahora en el libro Vigo, explosión dos ?80 (Edicións Xerais). Entre 1983 y 1987, Vitín está en todas. En el ascenso del Real Club Celta, en las manifestaciones de los estudiantes contra Vitrasa, en el cuerpo a cuerpo con la policía, en los clubes nocturnos y en todos los cambios que estaba experimentado la sociedad viguesa.

Curiosamente, la publicación de esta memoria fotográfica de De las Heras coincide en el tiempo con la salida al mercado de Vigo a 80 revolucións por minuto, de Emilio Alonso (Edicións Xerais. Este último libro, se centra más en los aspectos musicales de la década de los ochenta en Vigo, aunque contextualiza aquellas circunstancias culturales. También aporta fotos de Víctor de las Heras.

Jorge Lamas

A emotividade da lembranza: Crítica de Ramón Nicolás sobre «Vigo, a explosión dos ’80», de Víctor de las Heras

18 Novembro 2011

Álbums,Críticas,Fotografía

Ramón  Nicolás publica no seu blog unha recensión sobre Vigo, a explosión dos ’80, de Víctor de las Heras.

«Vigo, a explosión dos ’80»

Malia as obrigas non puiden resistir a tentación de devorcarme nesta amálgama de coidada edición, composta de fotografías e textos, mais tamén, non sei se a partes iguais, de memoria e saudade e que se titulada Vigo. A explosión dos ´80.

As fotografías de Víctor de las Heras, algunhas tamén do seu irmán Miguel, a carón dos textos de Fernando Franco, posibilitan facermos unha viaxe visual por feitos, acontecementos e sentimentos que unha cidade como Vigo viviu nos anos oitenta. Case é un lugar común afirmar que Vigo foi, neses anos, unha mestura de efervescencia pola súa propia dinámica industrial e social, polas innumerables mobilizacións políticas e sociais que viviu, polo asentamento e mesmo proxección que unha cultura, fundamentalmente de xinea musical, tivo a cidade como eixo irradiador…, mais velaquí a proba pois estas páxinas permiten perfilar con acerto as liñas que deseñan o latexo cívico, industrial, cultural, deportivo  e político dun tempo que xa se foi, mais que proxecta as súas luces, as sombras mellor esquecelas, no noso tempo.

Non é difícil conxecturar que as lecturas que se poden facer deste emotivo e case cinematográfico volume serán diferentes e dependenderán de moitos factores. Se quen se achegue a el viviu nesta cidade nestes anos decátase como esa captación do instante prende na memoria e destapa imaxes e vivencias que, malia semellar esquecidas só estaban adormecidas, trasladándonos a un tempo moi fulgurante e intenso, que en clave optimista sería posible valoralo cun “qué marabilloso é poder contalo”, malia o que xa quedou no camiño. Quen non o vivise en primeira persoa, por pura cronoloxía ou porque é doutra parte, sen dúbida atopará o retrato fotográfico doutros ángulos da cidade, outros perfís dos seus habitantes que ben axudan a explicar a idiosincrasia cívica viguesa, que existe coas súas singularidades.

Un libro, con todo, que non é só crónica local da “cidade e os días” dos oitenta, como diría Xosé Mª Álvarez Blázquez, senón que tamén é memoria e parte substancial do inequívoco motor industrial, talvez cultural e doutras tantas ordes, de Galicia. Convido a coñecelo coa seguridade de (re)descubrir unha cidade, de redescubrirse tamén nunha cidade.

Ramón  Nicolás

«Vigo, a explosión dos ’80», de Víctor de las Heras, novidade do mes de novembro

Álbums,Fotografía,Novidades

Vigo, a explosión dos ’80, de Víctor de las Heras, é unha das novidades do mes de novembro.

Saíase das catacumbas da mobilización antifranquista e entrábase na «movida». Aquela década dos ‘80 –da que o fotógrafo Víctor de la Heras elixiu o que el considera o epicentro, entre 1983 e 1987, para nutrir visualmente este libro– foi un período de axitación preñado de día por sucesos políticos ou económicos de envergadura mentres pola noite unha tribo de modernos mesturaba euforia creativa cun desenfreado espírito lúdico entre concerto e concerto; foron os anos en que o naval saíu á rúa pero tamén os dos estragos da droga, cuxos efectos decimaban unha xeración de vigueses, ou os da sida que se coaba nos nosos cárceres. Foi unha fase eruptiva da historia local, anos de acelerada sucesión de acontecementos que a Víctor De Las Heras lle tocou vivir ao galope biográfico da súa cámara. Neses catro anos houbo dúas eleccións municipais gañadas polo socialista Manuel Soto, dous ascensos do Celta, o derrubamento do Scalextric ou, indo á anécdota substanciosa, unha provocadora Cicciolina paseando polas rúas cos peitos ao aire a bordo dun camión. A moda galega, con Vigo como eixe do que saían todas as decisións, sorprendía a toda España e convertía o sector téxtil en punta de lanza dunha nova imaxe para Galicia. Pola noite, Vigo era unha cidade raiada, atropelada, cachonda e encallada cunha produción intensa de bandas, as máis delas de efémera vida. Unha explosión de pelames e vestimentas coa música como expresión catártica. Foi todo un cóctel de política, deporte, cultura e sociedade. Franco Fernando

Os anos en que Vigo fervía: «Vigo a 80 revolucións por minuto e Vigo», de Emilio Alonso, e «Vigo. A explosión dos 80»

14 Novembro 2011

Álbums,Crónica,Fotografía,Monografías,Música,Reportaxes,Xornalismo

A xornalista Mar Mato publicou en Faro de Vigo unha reportaxe sobre Vigo a 80 revolucións por minuto, de Emilio Alonso Pimentel, e Vigo. A explosión dos 80, de Víctor de las Heras.

Cuando Vigo vivía en el Kremlin

Dos libros rememoran la crónica de la movida viguesa de los 80 en el 25 aniversario del hermanamiento con la capital y el lema “Madrid se escribe con V de Vigo”

Hace 25 años, un tren llegado de Madrid paraba en Vigo con una comitiva en la que se encontraban Alaska y otros posmodernos. Era el hermanamiento de las movidas de Vigo y Madrid. Como celebración de aquel hito en una ciudad que luchaba contra el gris, dos libros están a punto de llegar a las librerías para rescatar la crónica de una época. Buques insignias como el Ruralex, Kremlin o Satchmo ya no existen pero “Vigo a 80 revolucións por minuto” y “Vigo. A explosión dos 80″ los rescatan para comprender una etapa a la que la urbe actual debe gran parte de lo que hoy es.

MAR MATO – VIGO En La era del vacío, el sociólogo Lipovetsky señala que “a cada generación le gusta reconocerse y encontrar su identidad en una gran figura mitológica o legendaria”. Para los vividores de la noche viguesa de los 80, quizás Prometeo rondase su cabeza, ya que como él, ellas y ellos intentaron arrebatar a los dioses el fuego de la libertad, la pasión y el divertimento a costa, muchos, de un castigo.
Las generaciones postmovida viguesa –más abrazadas a Narciso y su sensación de vacío interior– han crecido escuchando leyendas de una época con la banda sonora de cualquier tiempo pasado fue mejor. Algunos nostálgicos incluso instan a rescatar aquella otra movida de los 80 en la crisis del actual siglo cibertribalista.
“Vin en internet algún debate sobre a posibilidade de resucitar a movida de Vigo (escribe el periodista Emilio Alonso). Sinceramente, paréceme unha parvada. O Vigo de hoxe vive un momento lúdico-cultural que está a anos luz daqueles tempos escuros e heroicos da movida. Volver a eles creo que é unha insensatez”. El fotógrafo Víctor De Las Heras (que se inició en la fotografía en 1983 tras estudiar Periodismo y Publicidad en Madrid) tampoco se muestra proclive a la magnificencia. “La movida de Vigo se ha idealizado. Fue, como la moda, un producto efímero”.
Tanto De Las Heras como Alonso demuestran a través de palabras e imágenes que eran tiempos diferentes. Lo prueban en sus libros Vigo. A explosión dos 80 (con imágenes de Víctor De Las Heras y textos de Fernando Franco) y Vigo a 80 revolucións por minuto (una crónica escrita por Emilio Alonso) que está a punto de publicar Edicións Xerais y con los que se ofrece una mirada profunda a aquellos años, sus gentes y sus locuras.
Vigo a 80 revolucións por minuto se inicia con el comienzo mismo de la movida estableciendo el “acto fundacional” en el primer concierto de Siniestro Total el 27 de diciembre de 1981 en el Teatro Salesianos, dentro del festival Nadal Rock, organizado por el excantautor Bibiano Morón (productor ahora de conciertos de Santana, Mika, James Blunt o Leonard Cohen en la ciudad).
Entre los asistentes, el propio Emilio Alonso. “O concerto foi en decembro e eu marchaba á mili en xaneiro. Quería vivir os meus últimos días de liberdade”, recuerda quien sería posteriormente la voz y pensamiento del programa de radio “A trincheira” por donde todos los grupos de la época pasaban para mostrar sus maquetas. Todos, incluso Siniestro Total que rompía a su manera el pacto de estrenar cada single en Los 40 Principales.
Los chicos de Siniestro, recuerda Alonso, acudían un día antes a la radio de A Trincheira para adelantar sus canciones que eran cortadas con una entrevista “para así non incumprir o contrato”.
Eran aquellos unos tiempos en los que Vigo no era la sombra de lo que es ahora contando con solo media docena de cafeterías y un desierto a partir de las diez de la noche. “De luns a venres (recuerda el autor de Vigo a 80 revolucións por minuto) traballaba todo o mundo, incluso os da movida que saían os venres e sábados”, añade.
La movida se limitaba a los fines de semana y en ella capitaneaba la música con una referencia inicial inexcusable para los grupos, el local de jazz Satchmo. Alonso recuerda lo difícil que lo tenían los artistas jóvenes para exponer, ante la carencia de galerías, solo apoyados por bares o cafeterías que les cedían su espacio. En el campo de la moda, los avances fueron en un inicio tímido para después expandirse la inquietud de la mano de nombres como Cosme Schwartz, Cortemans, Stylmark o María Moreira; sin olvidar a la estilista Mara Costas (por cuya peluquería pasaron los pelos de la movida viguesa) o Begoña Gómez, creadora de la agencia de modelos Elduayen.
Las bandas de música, por su parte, se sumaban al carro ansiosas más de pasarlo bien que de aspirar a vivir de los discos. Al menos, al principio de la movida. Las facilidades para que los grupos grabaran eran nulas hasta que a mediados de los ochenta se creó el Aula de Música Electrónica en la actual Universidade Popular; y abrió Estudios Musicales en el barrio de Teis ofreciendo locales de ensayo también.
No hay que olvidar que los grupos se buscaban la vida como podían. Los miembros de Aerolíneas Federales, por ejemplo, aún recuerdan con gratitud como Mara Costas les dejaba ensayar en su casa.
En Vigo a 80 revolucións por minuto tampoco se olvidan de la irreverencia de artistas y músicos en aquellos días. Una de tantas anécdotas performativas la ofrecieron Alberto Comesaña, Cholo Soto, Renato Cebado, María Costa y Jorge Beltrán en tres locales de la ciudad. Alonso lo tilda en su libro de “experimento” cuando en realidad se trataba de una “zarzuela-after-pachanga depresiva” consistente en narrar la experiencia amorosa de principio a fin a lo largo de 30 minutos.
Alberto Comesaña, voz de Semen Up, pronto se colgó el escapulario de pornoartista explotando esta faceta no solo en las letras sino incluso en un mítico concierto en el Auditorio de Castrelos en 1986 donde dejó caer sobre el escenario su traje de corbata para ofrecer un striptease que inmortalizó paso a paso Víctor De Las Heras y que muestra en su libro “Vigo. A explosión dos 80″.
Un año antes, 1985, tenía lugar en la ciudad olívica un hito cuyas consecuencias aún se disfrutan ahora: la celebración del primer concierto con una figura internacional (Eric Burdon) y el mandato del pop rock en los conciertos del verano, esta última una huella perdida en años posteriores según la dirección del viento en la concejalía de Cultura del Ayuntamiento.
Fue el gobierno del entonces alcalde, Manoel Soto, el que impulsó a su manera la aureola de movida viguesa logrando un hermanamiento de las movidas de ambas ciudades bajo el lema de “Madrid se escribe con V de Vigo” que trajo a la ciudad un tren cargado de desconocidos así como de estrellas posmodernas como Alaska, el fotógrafo Alberto García Alix, Jesús Ordovás y Gabinete Caligari, entre otros, que trajeron consigo también una nube de periodistas de la capital y otras provincias para vivir, beber, fumar y colocar in situ las vivencias de la noche viguesa.
“Nos tres primeiros anos da década –escribe Emilio Alonso– o que estaba ocorrendo en Vigo non tiña apenas repercusión nos medios de comunicación nacionais, salvo a constante presenza de Siniestro Total, primeiro, e Golpes Bajos, despois, en RNE-Radio 2. Pero de súpeto, Vigo converteuse nun lugar de referencia e os medios de comunicación nacionais comezan a achegarse á cidade (…) Chegara o momento de que a capital de España non fose, unha vez máis, a única protagonista”. Ese protagonismo se logró arrancar a raíz de un reportaje de la periodista María Xosé Porteiro en El País bajo el título “La posmodernidad toma el poder en Vigo”.
Tras la campanada de “Madrid se escribe con V de Vigo”, la eclosión de la movida viguesa fue poco a poco perdiendo vigor. “Non se pode poñer unha data de desaparición”, explica Emilio Alonso, “como tampouco de arranque. A movida foise globalizando. A mediados dos 80 era dun núcleo reducido de xente cun espíritu moi lúdico. Era un puro divertimento. A partir do 86, os grupos empezaron a ver que podían gañar algo de diñeiro, gravaban maquetas, falaban coas discográficas…”. Víctor De Las Heras añade: “Yo creo que el hermanamiento con la movida de Madrid fue el final de la movida viguesa”, con botellazo incluido a una de las personas de la delegación madrileña en una comida de “confraternización” en Vigo. La euforia lúdica sin freno fue evolucionando hacia nuestros días, hacia una nueva movida (quizás no tan sonora como antaño) que anhela modificar la base del sistema social.

Mar Mato