Entrevista con Eva Moreda sobre «A Veiga é como un tempo distinto»: «A maior parte da xente que emigra hoxe é cualificada»

10 Xaneiro 2012

Entrevistas,Narrativa

A edición das Mariñas de La Voz de Galicia publicou hia uns días unha entrevista de Yolanda García con Eva Moreda sobre a súa novela A Veiga é como un tempo distinto, centrada na emigración galega en Londres.

 

EVA MOREDA ESCRITORA RIBADENSE QUE HOXE PRESENTA «A VEIGA É COMO UN TEMPO DISTINTO» NA SÚA TERRA

«A miña última novela marca certa madurez, evolución»

Literalmente, a escritora Eva Moreda Rodríguez (A Veiga-Vegadeo, 1981) volta á súa casa ribadense polo Nadal. Faino para estar cos seus nestas datas xa que a súa vida profesional está actualmente en Londres. Aproveita a ocasión para manter un encontro cos seus paisanos, de escritora a lector, e presentar A Veiga é como un tempo distinto, libro do que é autora e co que acadou o premio Terra de Melide no 2010. O acto, organizado pola Asociación Cultural Francisco Lanza, ten lugar en Ribadeo. En Londres da clase de historia da música na Open University, «como a UNED en España», explica.

—¿Está integrada en Londres?, ¿son diferentes os londinenses aos galegos e en que?, ¿ten morriña da súa terra?

—Si, levo xa alí cinco anos. Creo que hai bastantes diferenzas, sobre todo na mentalidade, as cousas importantes para a sociedade alí son distintas das importantes aquí, que son a familia, as apariencias… ¿Se sinto morriña? Normalmente estou ben, integrada, pero ás veces cando tes problemas coa mentalidade dalí botas de menos estar no sitio onde aprendiches os valores da vida.

—Naceu na Veiga e emigrou. «A Veiga é como un tempo distinto» é unha novela sobre emigración. Aínda que non sexa autobiográfi ca…

—Non é autobiográfi ca pero hai varios detalles da miña vida, a parte de Londres e a da Veiga, en forma de flashbacks.

—¿Como está sendo a resposta dos lectores ante esta novela?

—Bastante boa. En xeral tivo críticas boas. Tamén estou moito en redes sociais, Facebook e Twitter, e xente que, sen coñecerte de nada, me escribiu para dicir que lles gustara…

—En canto aos libros que xa ten editado é…

—O sexto. Tampouco é que marque un cambio de sentido, ou un xiro de 180 graos pero retoma temas que tratara, como o da emigración. Houbo xente que mo comentou, e penso o mesmo, que marca unha certa madurez, evolución respecto a obras anteriores; a técnica literaria está máis traballada, a forma de traballar os temas.

—Edita esta última novela Xerais. ¿É a primeira que publica con esta editorial?

—A primeira si. Aínda que xa estivera nunha antoloxía de mulleres narradoras de Xerais. A maioría das anteriores editáronse por gañar premios.

En canto se lle pregunta a Eva Moreda polas súas novas incursións ou proxectos a nivel literario, esta é a súa resposta: «Hai un tema que me gustaría tratar. Estou facendo os meus experimentos: literatura infantil e xuvenil. Tamén teño os meus libros favoritos de cando era nena. En parte porque de pequena sempre lía moito e se conseguira interesar a alguén pequeno pola lectura sería unha grande satisfacción para min. Hai o debate de se este tipo de literatura é de categoría distinta á de adultos, en que se diferencia, se trato un tema que tamén podería tratar nun de adultos…».

—Por certo, unha curiosidade. ¿Cal era o seu escritor ou escritora favorita de pequena?

—María Gripe, sueca, tiña un universo fantástico e surrealista.

—Xa lle gustaba a literatura sueca, como agora Stieg Larsson…

—Si, si, xa ía adiantada.

—E o público ribadense, ¿como reacciona ante a súa obra?

—Estou satisfeita coa resposta do público.

—¿Ten pensado voltar a Galicia?

—Agora viaxar xa é máis accesible e bastante xente me coñece en Londres. A maior parte da xente que emigra na actualidade ten unha carreira, estudos…, iso abreche outras espectativas. Antes emigrabas por supervivencia, agora é máis para ter un estatus ou de poder exercer a túa profesión, pois ao mellor no teu país de orixe non tes oportunidade de facelo.

Yolanda García

A movida dunha mocidade que se gardaba da chuvia. Crítica sobre «Vigo a 80 revolucións por minuto» de Emilio Alonso

Críticas,Crónica,Música

A Revista Lecturas publica unha recensión crítica de Miguel Carreira sobre Vigo a 80 revolucións por minuto de Emilio Alonso.

 

Una advertencia previa, algunos apuntes de esta reseña seguramente resulten innecesarios, por obvios, para el lector español, pero presumo que sí serán necesarios para los demás. Decir qué es la movida por ejemplo, será, en España, poco menos que redundante. Quizás no lo sea tanto explicar qué es la movida viguesa, sobre la que trata este libro de Emilio Alonso, e incluso quizás no sea del todo improcedente intentar contextualizar algunos puntos acerca de la propia ciudad y sus, digamos, particularidades dentro de Galicia.

Empezemos por la movida. Antes, otra advertencia: vamos a empezar a definir la movida viguesa por donde seguramente no deberíamos empezar jamás, por la movida madrileña. Esperamos que al final de este artículo se admita que había una cierta necesidad de ello.

A principios de los ochenta España vivía algo así como un segundo despertar. El primero, claro, había sido la llegada de la democracia. Después del franquismo, después de las luchas callejeras, las manifestaciones, la esperanza democrática, la incertidumbre; después de la democracia, España y, sobre todo, los miembros más jóvenes del país, empezaban a cuestionarse a dónde habían llegado. Pasado un lustro del final de la dictadura, en medio de una crisis económica creciente y desconcertante (por qué les pasan crisis malas los países buenos) alguien se dio cuenta de que aquella juventud estaba creando unas nuevas formas de arte, más conectado con las corrientes internacionales, más superficial, más consumista.

A esta sensación de desencanto juvenil hay que sumarle el hecho de que el arte se sentía liberado después de la dictadura. Con el final de la censura los artistas se encontraron, para su pasmo, con que todo era posible y la estética evolucionó de forma explosiva desde el “todo es posible” al “todo es valioso”. Si algo se podía hacer se debía hacer. El arte se tomaba su revancha y, sobre todo a nivel popular, se transformó en un arte alambicado, menos comprometido que el arte político de los setenta, también más divertido. Era un arte que apelaba al consumismo y al hedonismo, que se encontró, de sopetón, con toda una avalancha de influencias llegadas del exterior: el rock, el pop, el glam… lo que en Europa se había ido asimilando y a veces desechando en dos décadas se convirtió dentro de España en una copa rebosante que había que apurar.

En Madrid alguien consideró que estas coordenadas eran parámetros comunes, que se podía hablar de una generación. Se empezó a hablar de la movida madrileña y, casi en seguida, algunos empezaron a poner la etiqueta en cuestión. No estaba claro si la movida era realmente un movimiento y, si lo era, no estaba claro que fuese realmente un movimiento artístico y no un movimiento sincronizado, preparado. Los principales sospechosos, las clases políticas, interesadas en olvidar o, al menos, disimular la primera gran crisis democrática del país, la crisis de la reconversión industrial en la que los españoles vieron, por primera vez, cómo la izquierda se plegaba a las directrices del mercantilismo económico.

La movida también tuvo sus defensores, aunque, como idea, poco a poco empezó a ser abandonada precisamente por aquellos que eran considerados sus cabecillas. La mecha se quemaba por los dos extremos. A un lado, los que estaban fuera, los que no habían entrado en el epicentro del movimiento y que, por resentimiento o por convicción, lo atacaban como una mera superchería. Al otro extremo, desde el centro mismo del movimiento, quienes consideraban el término movida una etiqueta reduccionista, simplificadora, domesticadora de la efervescencia que reivindicaban.

Y a setecientos Km de todo Madrid, Vigo.

Volvemos a hacer notar que algunos comentarios aquí serán innecesarios para el lector español, que ya sabe que Vigo es una ciudad de Galicia, en la frontera misma con Portugal. Vigo es la ciudad más populosa de Galicia, aunque apenas llega a 300.000 habitantes. A pesar de su población Vigo no es la capital de Galicia (lo es Santiago) ni siquera la de su provincia (lo es Pontevedra). Vigo es una ciudad nacida y criada en torno a la actividad económica, en torno al puerto, lo que la convierte en toda una curiosidad dentro de Galicia donde las ciudades, son antiguas y, durante mucho tiempo, sobrevivieron como centros administrativos, religiosos o de articulación del entorno rural.

Dentro de la particularidad que Galicia supone para el estado español, Vigo supone una particularidad para Galicia. En primer lugar, por su situación geográfica. Limítrofe con Portugal, esta situación fronteriza siempre ha sido resaltada, tanto por los vigueses como por los habitantes de otras ciudades de Galicia en las habituales disputas internas. En una entrevista los integrantes del grupo vigués Siniestro Total declararon:

Portugal es laúnica reserva intelectual que le queda a Vigo, es lo único que tenemos firme como conciencia viguesa. Probablemente los portugueses nos rechace, al fin y al cabo ellos ya colonizaron Brasil, pero nosotros seguiremos luchando por la anexión.

No es que haya que tomar en serio todo lo que dicen los integrantes de Siniestro Total. En otra de las entrevistas aportadas por Emilio Alonso en su Vigo a 80 revolucións por minuto estos afirman que son percebes que han aprendido a tocar un poco la guitarra.

En cualquier caso, la situación geográfica es sólo uno de los elementos que da originalidad a Vigo. Otro, quizás más decisivo, es el hecho de que, por su origen y por su desarrollo es probablemente la única ciudad gallega de raíz capitalista. El crecimiento real de Vigo empezó gracias a su situación privilegiada de cara al océano atlántico y su gran catalizador moderno fue la instauración de la fábrica de Citroen.

A diferencia de Santiago, que se entiende a sí misma como una ciudad histórica, como una reserva espiritual de la galleguidad, o de Lugo, que se entiende a sí misma ligada a su tradición rural, Vigo se ve a sí misma menos como una ciudad que “ha sido” y más como una ciudad que “es”. Vigo es, seguramente, la ciudad de Galicia que vive menos en su pasado y más en su presente. Sin perder su chauvinismo -un sentimiento por lo general bastante arraigado en Galicia- los vigueses son los habitante de Galicia más abiertamente dispuestos a criticar su propia ciudad.

Todo esto sirve sólo para caracterizar la ciudad en la que, por alguna razón que al final es inasible, una serie de grupos musicales empezaron a despuntar a principios de los ochenta. Se trataba de jóvenes que, como en Madrid, habían sufrido una exposición súbita a todo tipo de influencias exteriores y un sentimiento acusado de liberación. Jóvenes que montaban grupos fugaces, que tocaban en varias formaciones a la vez, que escuchaban música anglosajona y descubrían las virtudes pseudoartísticas de la moda o la peluquería. A diferencia de otros grupos intelectuales de Galicia no estaban excesivamente influenciados por el galleguismo, pero tampoco reaccionaban contra él. Vigo sufría una reestructuración económica particularmente agresiva. En la ciudad empezaron a abrirse bares en los que se fraguaba una actividad inusual y, en algún momento, alguien pronunció la palabra. Había nacido la movida.

Si en Madrid el término era discutible, en Vigo no lo podía ser menos. Al contrario, no faltó quien vio en el apelativo una mera táctica para vincular de forma artificial dos movimientos que habían partido de condicionantes similares pero se habían desarrollado de forma independiente. ¿Hasta qué punto utilizar el mismo nombre no implicaba únicamente una vinculación, sino también un cierto vasallaje respecto a la capital?

Emilio Alonso acierta al no intentar buscar en su libro unas bases programáticas o un sustrato ideológico que cimentase la producción musical que se dio en Vigo por aquellos años. Se centra en lo que pasaba, en la efervescencia, en grupos que aparecían y desaparecían. En el mejor sentido de la palabra, el libro se centra en el periodismo y no en la historia. No intenta recomponer el rompecabezas, porque, sospechamos, sabe que al final no hay una figura reconocible. No merece la pena forzar las piezas para que encajen cuando se han montado por separado. Entre la galerna de actividades que se desataba una frase puede ser esclarecedora para entender lo que era aquella movida:

Llovía bastante cursi sobre la vanguardia y pusimos un ejemplar sobre nuestras cabezas para evitar la radioactividad de una época que se había convertido en un hipermercado.

Aquella movida seguramente fue, sobre todo, eso, jóvenes resguardándose de la lluvia. Los lectores españoles ya lo sabrán, pero, para los demás, puede ser necesaria una puntualización: en Galicia la lluvia no arrecia nunca.

Siniestro total
http://www.youtube.com/watch?v=xQCIU9Kp3Vc

Os resentidos
http://www.youtube.com/watch?v=pEB4XYXiSzs

Golpes Bajos
http://www.youtube.com/watch?v=RrqX7V6GOYY

Aerolineas Federales
http://www.youtube.com/watch?v=t_WF_AqK_Yc&feature=related

Bromea o qué?
http://www.youtube.com/watch?v=4TfaRtPQkCM&feature=related

Def con dos
http://www.youtube.com/watch?v=JC55_uUcWQM

Semen up
http://www.youtube.com/watch?v=s5J5QGP28ng

Los cafres
http://www.youtube.com/watch?v=u7PRo-Fu0DM

Moncho e mailos sapoconchos:
http://www.youtube.com/watch?v=awKVKIq2H6I

 

 

Entrevista con Antón Cortizas sobre «Vaia tropa!»: «Algúns versos lense do revés, do dereito, de arriba a abaixo ou de esguello»

Autores,Entrevistas,Merlín

O Diario de Ferrol publicou unha entrevista de M. J. Rico con Antón Cortizas sobre Vaia tropa!.

 

«Ós nenos gústalles a poesía, entenden as metáforas e os ritmos»

Antónb Cortizas publica Vaia tropa!, un libro de poemas e xogos visuais inspirado nos limericks

—Vaia tropa!, é un proxecto recente?
—Este libro leva feito dez ou once anos pero non sei que fado ocorreu que quedou así, sen editar.., foi un traspapeleo destes que se dá. Ultimamente, pegueille un repaso.

—É poesía para nenos.
—Son poemas moi breves todos eles, de cinco versos, aínda que longos, de situacións absurdas, do “nonsense”. Pretendía que provocase unha maneira diferente de poñerse a ler. Por iso interprétase tamén como un xogo.

 —Que teñen en común?
—A liña que os une é a estrutura do verso. 0 verso é ó estilo dos limericks, que son uns poemas de tradición oral populares en Irlanda. Proveñen desa cidade e divulgounos moito Edward Lear no século XIX. Non coinciden exactamente porque os limerieks son cinco versos de menos sílabas, e os últimos, algúns, son de pé quebrado. Estes non, fíxenos todos iguais. Son poemas do absurdo e moitos deles situaban en idades ou localidades a tipos curiosos, cun detalle bárbaro, estraño. Os meus, en común con eles teñen que vai sendo así, personaxes que viven nalgún sitio. E ese sitio procurei que fose o noso país. E log teñen algún transfondo, evidentemente, entre liñas hai lecturas claras.

—Por exemplo? Algunha referencia social?
—Pois entre elas, algunha referencia vai á lingua. Tamén hai un que fala do país das merendas, que é o noso: “Coñezo unha terra, un país de lenda, que chea de festas ten a súa axenda”…. Son dese estilo, cunha dobre lectura.

 —As ilustracións, de María Reyes Guijarro, axudan ó xogo.
—A miña idea, cando presentei o proxecto, era que algúns destes limericks fosen ilustrados de forma anamórfica. Son ilustracións que se teñen que mirar a través dun espello cilíndrico, están deformadas de tal maneira que ó colocar un espello cilíndrico en determinado lugar na páxina vense ben. É unha técnica pictórica que existe desde hai séculos e que lle dá tamén unha certa variación. E outras ilustracións van acompañadas de peculiaridades do propio texto. Unhas en curva, outras ó revés, hai que lelas a través do espello tamén. Hai propostas de lectura diferentes porque tamén os versos lense ó revés, outros ó dereito, outros de arriba a abaixo, outros hai que lelos de esguello, é dicir, poñendoo libro en horizontal e poñendo os ollos ó nivel da páxina.

Hai déficit de poesía para os nenos?
—O déficit vén dado polo que se edita e polo que non se edita, nada máis. O que sobra é poesía, e teatro e narrativa. Se hai oportunidade de editar e a xente le, a capacidade creativa de calquera lugar do mundo desenvólvese. Foi o que nos pasou a nós. En canto a lingua, tenta lograr o estatus que merece e que lle corresponde por natureza, empeza a desenvolverse a literatura e outras cousas máis. A lingua é unha riqueza que non podemos negar ninguén, crea postos de traballo, permite exportar os autores, tradficense os libros.., en tódolos aspectos é unha riqueza a nosa lingua, é unha pena que a xente non o comprenda así e a destrúa. Pero, como dicía, se hai a oportunidade de editar a xente escribe. En poesía, o problema é que se vende menos, non sei cal é a razón pero a xente le máis narrativa. Ó ser máis difícil editar, pois hai menos. Co teatro pasa outro tanto, aínda hai menos. Pero cando hai concursos literarios de teatro preséntase xente. 0 que pasa é que logo, ó mellor, dese certame edítase unha obra, dúas ou ningunha. Ó mellor é iso da oferta e da demanda.

—Porén, a poesía semella moi axeitada para lerlles ós henos ou para que canten e lean contigo.
—Ós nenos gústalles a poesía, e son moi capaces de comprender as metáforas e os ritmos. A poesía é ritmo sobre todo e iso entra mol bcn para a lectura, a lectura con ritmo é preciosa.

 —Agora mesmo, ten algún proxecto editorial pendente?
—Eu espero que para o próximo ano sala o libro que se vai chamar Tastarabás, que ten Xerais en maquetación.

—¿Tastarabás?
–É o nome da carraca na zona norte de Cedeira e por aí. É un libro sobre o xoguete e o brinquedo tradicional que máis bcn van ser dous ou tres tomos. Levo trabaliando nel desde o ano 2004, que foi cando empecei a sistematizar e a organizar. Estendeuse, estenacuse, estendeuse.., para ser necesarios varios volumes. Levará moitísimas fotografías, máis de 2.000. E tamén a descrición de como se fabrican, algúns xogos que se fan con eles, referencias literarias que hai sobre ese tipo de brinquedo.

 —Polo que comenta, sería como unha referencia para o xogo tradicional, case unha enciclopedia.
—Si, por aí vai a cousa. Entre unhas cousas e outras sobrepasa as mil entradas. É que dentro dunha mesma entrada hai variantes ou varias posibilidades de fabricación.

—Que ámbito abarca, Ferrolterra?
—Toda Galicia, dentro das miñas posibilidades. Houbo moita colaboración e moita axuda de compañeiros do traballo, da escola. A algúns lugares ós que fun por isto da literatura presenteilles unhas fichas para ver se me facían o favor de que os nenos preguntasen na casa e iso enriqueceu moito o traballo. E logo hai tamén moita bibliografía, eu creo que da que está publicada no noso país, case toda, porque toda nunca o podes dicir. E logo, comparando con outros países e con outros lugares, hai bibliografía do noso ámbito cultural europeo. Ó final, a conclusión é que todos temos a mesma cultura lúdica e todos.

M. J. Rico